Nuevos comienzos

Soy una persona que nunca me ha importado cambiar cuando veo que no me siento cómoda con algo de mi vida y con ello empezar de cero en múltiples ocasiones. Siempre lo he preferido antes que estar aguantando una situación que no me reporta mucho beneficio o que incluso me genera malestar.

Llevaba tiempo rondando en mi cabeza la idea de dar el salto a la cocina profesional. Así que hace dos años, decidí abandonar la que hasta el momento había sido mi carrera profesional y embarcarme en esta aventura. Casi un año después de formarme en la escuela de hostelería, me surgió la oportunidad de comenzar mi andadura laboral en Berlín. Hacía 10 años había ido a Berlín de turismo y me encantó. Vivir en ella diré que no está siendo tan bucólico. La odisea de encontrar vivienda y aceptar que vas a pagar un riñón por ella, que puedas hacer Anmeldung en la misma (como nuestro empadronamiento), la insufrible burocracia, la barrera del idioma y su difícil climatología, sobre todo en invierno, por su escasez de horas de luz, hacen que vivir en esta ciudad a veces sea un reto bastante grande.

De mi primera experiencia laboral en estas tierras, guardo un cariño grande por el equipo humano que encontré. Algunas de esas personas llegaron para quedarse, pero también me reafirmó que, si había hecho tanto esfuerzo para llegar hasta ahí, sería para desarrollarme en unas condiciones laborales dignas y donde me sintiera respetada y valorada. Por lo que, tras seis meses, decidí cambiar y buscar nuevas oportunidades.

En febrero empecé de nuevo con todo el vértigo del mundo en otro restaurante en el que los inicios no han sido fáciles, pero en el que sí siento que puedo desarrollarme y que las condiciones son mejores. Partamos de la base que tras muchos años trabajando he de decir que no hay un trabajo ideal. Todos tienen sus cosas buenas y malas, y solo a ti te toca valorar qué te compensa de ese trabajo para continuar y cuándo es el momento de cerrar etapa y buscar nuevas oportunidades.

En cocina profesional ser mujer es un reto añadido. Lamentablemente somos una minoría en los equipos de cocina y tropiezas con mucho indeseable que cuestiona tu valía o que incluso te pisa si ve que desempeñas mejor tus tareas que él. Marcar límites, hablar en situaciones de conflicto y sacar las uñas en más de una ocasión, hacen que estas conductas paren. Tener que demostrar el doble que muchos de tus compañeros para ganarte el respeto y el reconocimiento a tu trabajo, es una realidad y genera mucho agotamiento.

Controlar los tiempos durante el servicio, no entrar en pánico durante situaciones de mucho volumen de trabajo, aprender a bajar revoluciones tras tanto chute de adrenalina que te deja un servicio, producir con anticipación y controlar ese stock de tu partida para no estar en la mierda durante el servicio, controlar los pedidos de tu partida, hacer equipo, sobre todo cuando estamos bajo mínimos, mantener una buena comunicación para evitar la sobrecarga física y mental que implica este trabajo y aceptar la ayuda venga en el formato que venga, son cosas que la experiencia laboral te va dando y que hacen que crezcas a nivel personal y profesional.

Vivir en otro país no era algo imprescindible para mí, pero surgió y me pareció una situación que no podía dejar pasar. Diré que mucha gente lo idealiza, pero tienes que pasar por ello para ser consciente de la crudeza que esconde. El choque cultural, la barrera del idioma, el rechazo por ser inmigrante, la falta de red familiar y social, los momentos de soledad… son añadidos a toda esta aventura para la que no se está preparado y que según en qué estado emocional te toque transitar por ellas, te harán salir victorioso de las mismas o te harán un tocado y hundido del que a veces es costoso reflotar.

En estos dos años los adjetivos que más he escuchado son los de valiente y loca. Para mí el mayor aprendizaje ha sido hacer lo que sentía que tenía que hacer. Lanzarme con miedo incluido, no quedarme con las ganas de intentarlo y no temer salirme del patrón establecido, esto último jamás me ha importado la verdad. El camino está siendo duro pero muy reconfortante también.

berlin nuevos comienzos

Espero que este pequeño relato, muy resumido de lo que está siendo para mí este cambio de vida te haya gustado. He intentado plasmar mi realidad de estos dos años, aunque hay capítulos que me quedo para mi. No te sientas obligad@ a hacer algo que no quieras hacer. Es normal tener miedo y vértigo ante una situación como esta. No te compares y vive tu propia vida acorde a las circunstancias que te han tocado. Inténtalo si es lo que te pide el cuerpo o quédate tal cual, sin realizar cambios, pero no juzgues lo que otros hacen. Hay que ser amable a la hora de opinar sobre algo, nunca sabes por lo que está transitando esa persona.

Si has pasado por algo así me encantaría que me lo compartieras para saber cómo gestionaste el proceso y si te inquieta saber algo más, coméntame por aquí o mándame un mail a gastrolibreta@gmail.com que estaré encantada en contestarte.

Gracias por leerme.


2 respuestas a “Nuevos comienzos

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